Terapia dirigida contra el cáncer en perros y gatos
Francisco J. Alvarez Berger DVM, MS, DACVIM (Oncología)
La terapia dirigida es el tratamiento contra el cáncer que actúa sobre las proteínas que controlan el crecimiento, la proliferación, la supervivencia y la diseminación de las células neoplásicas. A diferencia de la quimioterapia convencional, que daña de manera preferente a las células que se dividen con rapidez, la terapia dirigida bloquea una molécula específica de la que depende la neoplasia. En medicina veterinaria ya forma parte del tratamiento de varias neoplasias, principalmente con los inhibidores de proteínas tirosina cinasa, como el fosfato de toceranib, el mesilato de masitinib y el mesilato de imatinib, y en los últimos años se han sumado otros inhibidores de uso humano, anticuerpos monoclonales y pruebas moleculares que buscan seleccionar el tratamiento según las alteraciones de cada tumor. Este escrito revisa las bases moleculares de la terapia dirigida, los fármacos con evidencia en perros y gatos, sus efectos adversos y su manejo, las dosis recomendadas, y los alcances y las limitaciones reales de la llamada medicina de precisión.
Bases moleculares
Transducción de señales y proteínas cinasa
En las células normales existen señales que se generan en el exterior de la célula y se transmiten a través del citoplasma hacia el núcleo, donde regulan el crecimiento, la diferenciación, la proliferación, la supervivencia, la migración y la muerte celular programada (apoptosis). Muchos de los componentes de estas vías de transducción de señales se encuentran desregulados en las células malignas, lo que causa un crecimiento celular incontrolado que contribuye a la formación de la neoplasia. Debido a que muchas neoplasias comparten alteraciones similares, estos componentes se han convertido en un blanco terapéutico.
Uno de los grupos de transductores más estudiados, y para el que se ha desarrollado una gran cantidad de fármacos específicos, es el de las proteínas cinasa:
- Clasificación por el aminoácido que fosforilan: proteínas tirosina cinasa (TK) y proteínas serina/treonina cinasa (STK).
- Clasificación por su localización: receptores tirosina cinasa (RTK), expresados en la membrana celular; proteínas cinasa citoplasmáticas, y proteínas cinasa nucleares.
- Activación: las proteínas cinasa se activan por fosforilación, generalmente en respuesta a factores de crecimiento que se unen a los RTK. Son ejemplos de RTK los receptores del factor de crecimiento de fibroblastos (FGFR), del factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGFR), del factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGFR), del factor de crecimiento epidérmico (EGFR y HER2) y del factor de células madre (KIT).
Angiogénesis
Para crecer más de 1 a 2 mm, las neoplasias requieren la formación de vasos sanguíneos que las sustenten, por lo que la angiogénesis es fundamental en el desarrollo del cáncer. Dos RTK críticos para este proceso son el VEGFR y el PDGFR, que son blancos de varios de los inhibidores utilizados en medicina veterinaria.
Vías intracelulares
Las proteínas cinasa citoplasmáticas actúan como un puente que conduce la señal generada por el receptor hasta el núcleo, donde se altera la transcripción de genes y de las proteínas que controlan el ciclo celular, como las ciclinas y las cinasas dependientes de ciclinas (CDK). Dos vías tienen particular importancia en el cáncer:
- Vía MAPK (RAS-RAF-MEK-ERK): el receptor activa a RAS; RAS activa a RAF (incluida BRAF); BRAF fosforila y activa a MEK, y MEK activa a ERK, que en el núcleo promueve la proliferación, la supervivencia, la migración y la resistencia al tratamiento. En medicina veterinaria es el blanco de los inhibidores de BRAF (vemurafenib) y de MEK (trametinib).
- Vía PI3K/AKT/mTOR: regula el metabolismo, el crecimiento y la supervivencia celular, y es el blanco de los inhibidores de mTOR como la rapamicina (sirolimus).
Mecanismos de desregulación y blancos terapéuticos
Independencia de las señales de crecimiento
La disfunción de las proteínas cinasa se ha caracterizado en una variedad de tipos de cáncer en personas y en varias neoplasias en perros y gatos. Las células neoplásicas pueden independizarse de las señales normales de crecimiento por varios mecanismos:
- Sobreexpresión de receptores: la célula se vuelve hipersensible a concentraciones de factor de crecimiento que normalmente no serían suficientes para inducir la división celular.
- Circuitos autocrinos: la célula produce los factores de crecimiento que ella misma necesita.
- Mutaciones del receptor: causan la autofosforilación (autoactivación) del receptor en ausencia del factor de crecimiento.
- Fusión de proteínas: como la fusión BCR-ABL de la leucemia mielógena crónica.
- Alteraciones en etapas posteriores de la vía: como las mutaciones de RAS o de BRAF, que mantienen la vía activada sin necesidad del receptor.
A esto se suma el microambiente tumoral: las células aparentemente normales que rodean a la neoplasia, como las de los vasos sanguíneos y del tejido conectivo, también liberan factores de crecimiento que impulsan el crecimiento tumoral.
KIT y el mastocitoma
KIT es un receptor tirosina cinasa crítico para el crecimiento y el desarrollo normal de los mastocitos. Las mutaciones de KIT causan una señalización incontrolada que contribuye al comportamiento agresivo del mastocitoma. En la mayoría de las series, se encuentran mutaciones de KIT en 15% a 30% de los mastocitomas en perros; la mayoría ocurre en el exón 11 (alrededor de 65% de las mutaciones), seguido del exón 8 (alrededor de 18%), del exón 9 (alrededor de 16%) y, rara vez, del exón 17. Las mutaciones del exón 11 consisten en duplicaciones internas en tándem, se asocian a un mayor riesgo de enfermedad sistémica y a un peor pronóstico, mientras que las del exón 8 suelen encontrarse en mastocitomas con enfermedad localizada. En gatos, las mutaciones de KIT se han descrito en alrededor de 56% de los mastocitomas cutáneos, principalmente en el exón 8 (más de 78%) y en el exón 9 (alrededor de 21%) (Sabattini et al., 2013; Letard et al., 2008).
Blancos validados en perros
Además de KIT, en los últimos años se han identificado otras alteraciones con potencial terapéutico en neoplasias caninas:
- BRAF V595E en el carcinoma urotelial: alrededor de 85% de los carcinomas uroteliales y prostáticos de los perros presentan esta mutación activadora, análoga a la BRAF V600E del melanoma cutáneo, el carcinoma tiroideo y el carcinoma colorrectal en personas (Mochizuki et al., 2015).
- EGFR y HER2 en el carcinoma urotelial: el EGFR se encuentra sobreexpresado en alrededor de 73% y HER2 en alrededor de 60% de los carcinomas uroteliales caninos (Dhawan et al., 2015; Tsuboi et al., 2019).
- HER2 en el adenocarcinoma pulmonar: más de una tercera parte de los adenocarcinomas pulmonares primarios del perro presentan mutaciones activadoras de HER2, casi siempre V659E, y las líneas celulares con esta mutación son sensibles al lapatinib y al neratinib (Lorch et al., 2019). Además, HER2 se sobreexpresa en una proporción importante de los carcinomas pulmonares caninos (Yoshimoto et al., 2020).
- PTPN11 en el sarcoma histiocítico: PTPN11 codifica la proteína tirosina fosfatasa SHP2, un componente crítico de la vía RAS/MAPK. Una proporción importante de los sarcomas histiocíticos caninos tiene mutaciones activadoras de PTPN11, y los inhibidores de MEK bloquean la proliferación de líneas celulares de esta neoplasia (Thaiwong et al., 2018; Takada et al., 2018; Takada et al., 2019).
- KIT en el tumor del estroma gastrointestinal (GIST): prácticamente todos los GIST caninos expresan KIT, y se encuentran mutaciones del exón 11, similares a las de las personas, en una proporción importante de ellos (Gregory-Bryson et al., 2010).
- XPO1 (exportina 1): proteína que exporta proteínas supresoras de tumores y reguladoras del crecimiento del núcleo al citoplasma; está sobreexpresada en muchos tipos de cáncer y es el blanco del verdinexor en el linfoma.
Tipos de terapia dirigida
Inhibidores de molécula pequeña
Son moléculas diseñadas para dirigirse a una proteína específica y bloquear su función. La mayoría de los inhibidores de proteínas cinasa actúan bloqueando el sitio de unión del ATP, lo que impide la fosforilación (activación) y detiene la transducción de la señal hacia el núcleo. Algunos bloquean una sola proteína o vía, y otros (los inhibidores múltiples, como el toceranib) bloquean varias a la vez. Se administran por vía oral, y sus efectos tóxicos son consecuencia de bloquear las mismas vías en las células normales, por lo que generalmente son reversibles al suspender el fármaco. La FDA ha aprobado más de 85 inhibidores de proteínas cinasa de molécula pequeña en medicina humana, la gran mayoría para el tratamiento del cáncer (Roskoski, 2025).
Anticuerpos monoclonales
Son anticuerpos diseñados para unirse a un blanco específico, generalmente un receptor de membrana, e impedir su función, por ejemplo, evitando la unión del factor de crecimiento a su receptor. Además, pueden promover la destrucción de las células tumorales por el sistema inmunitario (citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos y citotoxicidad mediada por complemento) y pueden conjugarse con un agente quimioterapéutico para dirigirlo a la célula tumoral.
Dos maneras de aplicar la terapia dirigida
- Tratamiento de neoplasias con blancos moleculares conocidos y validados: el fármaco se elige porque se sabe que el tipo de tumor depende de esa vía y porque existe eficacia clínica documentada, sin necesidad de pruebas moleculares individuales. Son ejemplos el toceranib en el mastocitoma o el lapatinib en el carcinoma urotelial.
- Terapia de precisión o personalizada: se realizan pruebas moleculares para identificar las alteraciones de cada tumor y elegir el tratamiento de manera individual.
Ambos enfoques son válidos, pero cada uno requiere rigor científico y evidencia.
Lecciones de la medicina humana
- Imatinib en la leucemia mielógena crónica: en más de 90% de las personas con esta leucemia, la translocación entre los cromosomas 9 y 22 (cromosoma Filadelfia) produce la proteína de fusión BCR-ABL, que mantiene activada de manera constante la cinasa ABL. El imatinib se diseñó para bloquear esta proteína y fue aprobado por la FDA en 2001 como el primer fármaco de terapia dirigida, con resultados que cambiaron drásticamente el pronóstico de esta enfermedad (Druker, 2009). En el perro, una fusión análoga se ha descrito como “cromosoma Raleigh”.
- Imatinib en el GIST: el imatinib también bloquea KIT y PDGFR, que presentan mutaciones en la mayoría de los GIST en personas; este tumor es muy resistente a la quimioterapia, y el imatinib mejoró notablemente su pronóstico.
- Trastuzumab en el cáncer de mama HER2 positivo: el anticuerpo bloquea HER2 y transformó el tratamiento de las pacientes con sobreexpresión de este receptor.
- Gefitinib y crizotinib en el carcinoma pulmonar: los pacientes con mutaciones de EGFR o con la fusión EML4-ALK tienen mejores resultados con estos inhibidores que con quimioterapia.
- Vemurafenib en el melanoma con BRAF V600E: la tasa de respuesta fue de 48% con vemurafenib frente a 5% con dacarbazina, con una supervivencia a 6 meses de 84% frente a 64% (Chapman et al., 2011); sin embargo, la resistencia se desarrolla con rapidez.
- Rituximab en el linfoma de células B: el anticuerpo anti-CD20 combinado con quimioterapia (R-CHOP) aumentó la supervivencia a largo plazo, incluidas curaciones, de las personas con linfoma B difuso de células grandes.
Inhibidores aprobados en medicina veterinaria
Fármaco | Nombre comercial | Proteína blanco | Indicación aprobada |
Fosfato de toceranib | Palladia | KIT, VEGFR-2, PDGFR-β, FLT-3, CSF-1R y posiblemente RET | Mastocitoma cutáneo recurrente de grado 2 o 3 en perros |
Mesilato de masitinib | Kinavet, Masivet | KIT, PDGFR-α y PDGFR-β, Lyn, FGFR3, FAK | Mastocitoma no operable en perros (su disponibilidad varía según el país) |
Verdinexor | Laverdia | XPO1 (exportina 1) | Linfoma en perros |
Oclacitinib | Apoquel | JAK1 (y en menor grado JAK3) | Dermatitis alérgica y atópica (su uso en oncología es fuera de indicación) |
En los últimos 10 años se han realizado más de 600 estudios de secuenciación del genoma en neoplasias de perros. Aunque el panorama del genoma tumoral canino aún se está trazando, se han identificado oportunidades claras para integrar la terapia dirigida, y el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos estableció una base de datos integrada para el análisis comparativo de los cánceres de personas y perros (Harrison et al., 2021).
Fosfato de toceranib
Mecanismo de acción
El toceranib (Palladia) es una molécula pequeña inhibidora de múltiples receptores tirosina cinasa, entre ellos KIT, VEGFR-2, PDGFR-β, FLT-3 (FMS-like tyrosine kinase 3), CSF-1R (receptor del factor estimulador de colonias 1) y posiblemente RET (rearranged during transfection). Por lo tanto, tiene un efecto directo sobre las células neoplásicas que dependen de estos receptores y un efecto antiangiogénico. Además del efecto citotóxico, puede tener efectos inmunomoduladores: en perros con cáncer, el toceranib redujo el número y el porcentaje de linfocitos T reguladores (Treg) en sangre (Mitchell et al., 2012), y en personas el sunitinib, un inhibidor similar, reduce las células supresoras derivadas de la línea mieloide.
Mastocitoma
En el estudio pivotal, con 153 perros con mastocitoma recurrente o no operable, la respuesta objetiva en la fase ciega fue de 37.2% con toceranib frente a 7.9% con placebo, y la respuesta global en todos los perros que recibieron toceranib fue de 42.8% (14% de respuestas completas y 28% parciales), con una mediana de tiempo a la progresión de 18 semanas en los que respondieron (London et al., 2009). La respuesta fue mayor en los mastocitomas con mutación de KIT (más de 70% en algunas series), aunque también se observó en neoplasias sin mutación. Por esta razón, la presencia o ausencia de una mutación de KIT por sí sola no es suficiente para decidir entre toceranib y vinblastina (Weishaar et al., 2018).
En la actualidad, el toceranib forma parte del tratamiento de los mastocitomas de alto grado, con metástasis o cuando otras modalidades de tratamiento no son una opción.
Otras neoplasias
Aunque está indicado primariamente para el mastocitoma, el toceranib ha mostrado actividad biológica en otras neoplasias, sobre todo en carcinomas y neoplasias neuroendocrinas, probablemente por su efecto sobre VEGFR, PDGFR, KIT y RET. En un estudio retrospectivo de 85 perros con tumores sólidos, el beneficio clínico (respuesta completa, respuesta parcial o enfermedad estable) fue de 74% (London et al., 2012).
Neoplasia | Perros | Beneficio clínico | Supervivencia mediana | Fuente |
Adenocarcinoma de las glándulas apocrinas de los sacos anales | 32 | 87.5% (8 respuestas parciales, 20 enfermedades estables) | No reportada | London et al., 2012 |
Adenocarcinoma de las glándulas apocrinas de los sacos anales | 36 | 69% (respuesta parcial 20.7%, enfermedad estable 48.3%) | 827 días (supervivencia libre de progresión de 313 días) | Heaton et al., 2020 |
Carcinoma tiroideo sin tratamiento previo | 26 | 88.4% (respuesta parcial 42.3%) | 563 días | Sheppard-Olivares et al., 2020 |
Carcinoma tiroideo con tratamiento previo | 16 | 75% | 1,082 días | Sheppard-Olivares et al., 2020 |
Quemodectoma del cuerpo aórtico | 27 | 89% (1 respuesta completa, 6 parciales, 17 enfermedades estables) | 478 días (toceranib solo) | Coto et al., 2021 |
Insulinoma | 30 | 66.7% | 656 días (supervivencia libre de progresión de 561 días) | Sheppard-Olivares et al., 2022 |
Insulinoma metastásico o recurrente (con tratamiento paliativo) | 5 | No reportado | 399 días frente a 67 días con tratamiento paliativo solo | Alonso-Miguel et al., 2021 |
Feocromocitoma no operable, metastásico o recurrente | 5 | 100% (1 respuesta parcial, 4 enfermedades estables) | No reportada | Musser et al., 2018 |
Carcinomas de cabeza y cuello (principalmente carcinoma de células escamosas) | 8 | 75% | No reportada | London et al., 2012 |
Carcinoma nasal | 7 | 71.4% | No reportada | London et al., 2012 |
Adenocarcinoma pancreático exocrino | 8 (4 con enfermedad medible) | 75% en enfermedad medible | 89.5 días | Musser y Johannes, 2021 |
Carcinoma hepatocelular masivo no operable | 6 | 4 de 6 (3 respuestas parciales, 1 enfermedad estable) | No reportada | Heishima et al., 2019 |
Carcinoma urotelial | 37 | Respuesta parcial 7% y enfermedad estable 80% | No reportada | Gustafson et al., 2019 |
Todos estos estudios son retrospectivos o series pequeñas, sin grupo control, por lo que el beneficio clínico, que incluye la enfermedad estable, no puede interpretarse como una prolongación demostrada de la supervivencia.
En el GIST canino, el toceranib ha mostrado actividad tanto en la enfermedad macroscópica como en el contexto adyuvante, con remisiones en la mayoría de los perros con enfermedad visible (Berger et al., 2018a).
Neoplasias en las que no ha demostrado beneficio
- Hemangiosarcoma: aunque KIT se expresa en la mayoría de los hemangiosarcomas y PDGFR-β en alrededor de 63%, el toceranib como mantenimiento después de la doxorrubicina no mejoró el intervalo libre de enfermedad ni la supervivencia (mediana de 172 días en los 31 perros que lo recibieron) (Gardner et al., 2015).
- Osteosarcoma como mantenimiento: en 126 perros tratados con amputación y carboplatino, agregar toceranib a la quimioterapia metronómica con piroxicam y ciclofosfamida no mejoró el intervalo libre de enfermedad (233 frente a 215 días) ni la supervivencia (318 frente a 242 días; 38% frente a 35% vivos al año), y aumentó los efectos adversos (London et al., 2015).
- Osteosarcoma metastásico como agente único: la actividad es limitada; en 22 perros con metástasis pulmonares tratados solo con toceranib, el beneficio clínico fue de 17.6%, con una mediana de supervivencia libre de progresión de 57 días y de supervivencia de 89 días (Regan et al., 2022).
Toceranib con losartán en el osteosarcoma metastásico
El losartán es un bloqueador del receptor de angiotensina II que, a dosis alta, también bloquea al receptor CCR2 e impide el reclutamiento de monocitos al pulmón, lo que suprime la formación de macrófagos asociados al tumor. En perros con osteosarcoma metastásico pulmonar, el losartán a dosis alta (10 mg/kg cada 24 horas) combinado con toceranib mostró actividad biológica (Regan et al., 2022):
| Respuesta | Toceranib solo (n = 22) | Toceranib con losartán (n = 20) |
|---|
| Respuesta parcial | 0% | 25% |
| Enfermedad estable (más de 8 semanas) | 17.6% | 25% |
| Enfermedad progresiva | 82.4% | 50% |
| Beneficio clínico | 17.6% | 50% |
| Supervivencia libre de progresión (mediana) | 57 días | 110.5 días |
| Supervivencia global (mediana) | 89 días | 148 días |
El grupo de toceranib solo es un grupo de comparación de otro estudio, no un grupo control aleatorizado, por lo que este enfoque aún debe considerarse en evaluación.
Dosis
La dosis aprobada en la etiqueta es de 3.25 mg/kg PO cada 48 horas; sin embargo, a esta dosis la probabilidad de efectos adversos es muy alta. Con dosis de 2.4 a 2.9 mg/kg cada 48 horas, las concentraciones plasmáticas (100 a 120 ng/ml) superan el umbral necesario para inhibir los receptores blanco (alrededor de 40 ng/ml), con muchos menos efectos adversos: no hubo efectos gastrointestinales de grado 3 o 4, y solo 20% de los perros requirió ajustes de la dosis, frente a 48.3% con la dosis de etiqueta (Bernabe et al., 2013). En la mayoría de los casos, la dosis que recomiendo es de 2.1 a 2.5 mg/kg PO los lunes, miércoles y viernes.
El metabolismo del toceranib es muy variable entre perros. En un estudio piloto, la variabilidad entre pacientes fue de alrededor de 29% para la concentración máxima y de 61% para la mínima; la concentración plasmática no predijo la eficacia, pero las concentraciones máximas más altas mostraron una tendencia (no significativa) a más efectos adversos (Kim et al., 2025). Esto respalda el manejo individualizado de la dosis y la cautela al ajustarla.
Gatos
En general, el toceranib puede usarse de manera segura en gatos, aunque puede causar hepatotoxicidad. En 14 gatos con diversas neoplasias, la actividad biológica fue de 57.1% (1 respuesta completa, 2 parciales y 5 enfermedades estables); todos los que respondieron tenían mastocitoma, ningún gato con carcinoma de células escamosas respondió, y 2 gatos desarrollaron hepatotoxicidad grave (Harper y Blackwood, 2017). También se ha utilizado en gatos con mastocitoma cutáneo, esplénico e intestinal (Berger et al., 2018b).
Mesilato de masitinib
El masitinib (Kinavet, Masivet) es una molécula pequeña inhibidora de proteínas cinasa, aparentemente más específica, que inhibe principalmente a KIT, aunque también inhibe PDGFR-α y PDGFR-β, Lyn, FGFR3 y FAK. Esta mayor especificidad le da la ventaja de ser potencialmente más seguro, sobre todo si se combina con otras modalidades como la quimioterapia; sin embargo, su efecto antiangiogénico aparentemente es menor que el del toceranib. Su disponibilidad comercial varía según el país.
- Mastocitoma: en un estudio aleatorizado y controlado con placebo, con 202 perros con mastocitoma no operable o recurrente de grado 2 o 3, el masitinib (12.5 mg/kg PO cada 24 horas) prolongó la mediana del tiempo a la progresión de 75 a 118 días; el efecto fue mayor cuando se usó como primera línea (de 75 a 253 días) y se observó tanto en los mastocitomas con mutación de KIT como en los que no la tenían (Hahn et al., 2008).
- Supervivencia a largo plazo: en la extensión de este estudio, la supervivencia a 12 meses fue de 62.1% con masitinib frente a 36% con placebo, y a 24 meses de 39.8% frente a 15%. La respuesta del tumor a las 6 semanas no predijo la supervivencia, mientras que el control tumoral a los 6 meses sí lo hizo, por lo que conviene no suspender el fármaco por la falta de una respuesta temprana (Hahn et al., 2010).
- Otras neoplasias: puede tener cierta eficacia en otras neoplasias, como el sarcoma asociado al sitio de inyección en gatos, los carcinomas y el linfoma epiteliotrópico, aunque se necesitan más estudios para evaluar su eficacia.
- Dosis: en perros, de 10 a 12.5 mg/kg PO cada 24 horas. Aunque su uso no está aprobado ni completamente evaluado en gatos, se han realizado estudios farmacocinéticos en esta especie, y la dosis recomendada es de 10 mg/kg cada 24 horas.
- Efectos adversos: son frecuentes los efectos gastrointestinales leves a moderados; además, se han reportado nefropatía con pérdida de proteínas y anemia hemolítica, por lo que deben vigilarse el hemograma y el examen general de orina con relación proteína/creatinina.
Mesilato de imatinib
El imatinib (Gleevec) es una molécula pequeña inhibidora de BCR-ABL, ARG, KIT, PDGFR-α y PDGFR-β, utilizada en personas principalmente para la leucemia mielógena crónica y el GIST. También ha sido evaluado en perros y gatos:
- Mastocitoma en perros: en 21 perros con mastocitoma, 10 (48%) tuvieron respuesta completa o parcial en los primeros 7 días de tratamiento, y respondieron los 5 perros con duplicación interna en tándem del exón 11 de KIT (Isotani et al., 2008). En un estudio comparativo con 24 perros con mastocitoma cutáneo, la respuesta objetiva fue mayor con imatinib que con vinblastina y prednisolona (30.8% frente a 9.1%), y todos los efectos adversos con imatinib fueron de grado 1 (Macedo et al., 2022).
- Mastocitoma en gatos: el imatinib a 10 mg/kg cada 24 horas es bien tolerado en esta especie (Lachowicz et al., 2005), y en 10 gatos con mastocitoma respondieron 7 de los 8 que tenían mutaciones de KIT (Isotani et al., 2010).
- Otras neoplasias: es una opción en el GIST, la leucemia mieloide crónica y, potencialmente, el sarcoma asociado al sitio de inyección en gatos.
- Dosis y toxicidad: el imatinib se consideró hepatotóxico en perros cuando se usó a dosis altas; sin embargo, a la dosis recomendada actualmente (10 mg/kg PO cada 24 horas, 10 veces menor que la inicialmente evaluada) no se considera hepatotóxico. Aun así, puede causar hepatotoxicidad idiosincrásica en algunos perros, por lo que deben vigilarse las enzimas hepáticas y suspender el fármaco si se elevan.
- Ventajas y desventajas: su uso abre la posibilidad de tratamiento con inhibidores de tirosina cinasa en lugares donde el toceranib o el masitinib no están disponibles, y existen presentaciones genéricas; la desventaja es que los medicamentos de uso humano pueden tener un costo elevado.
Otros inhibidores de uso humano con evidencia en perros
Varios inhibidores aprobados en medicina humana se están utilizando en perros con base en el tipo de tumor o en datos genómicos. Su uso es extraetiqueta y, en la mayoría de los casos, la evidencia proviene de estudios fase I o II, de series pequeñas o de estudios preclínicos.
Lapatinib
Es un inhibidor dual de EGFR y HER2 que se administra por vía oral y, en general, es bien tolerado en perros.
- Carcinoma urotelial: en 44 perros tratados de primera línea con lapatinib y un antiinflamatorio no esteroideo (AINE), la remisión fue completa en 2% y parcial en 52%, con enfermedad estable en 34%; la mediana de supervivencia fue de 435 días frente a 216 días con AINE solo en un grupo control histórico (Maeda et al., 2022).
- Adenocarcinoma pulmonar: por la frecuencia de mutaciones y sobreexpresión de HER2, la terapia dirigida contra HER2 es una opción razonable en perros con carcinoma pulmonar primario, con vigilancia estrecha de los efectos adversos (Lorch et al., 2019).
Vemurafenib
Es un inhibidor de BRAF. En perros con carcinoma urotelial con mutación de BRAF, la dosis máxima tolerada fue de 37.5 mg/kg cada 12 horas, con remisión parcial en 38%, enfermedad estable en 53% y una mediana de tiempo a la progresión de 181 días; sin embargo, 18% de los perros desarrolló carcinoma de células escamosas cutáneo y papilomas (Rossman et al., 2021).
Trametinib
Es un inhibidor de MEK, es decir, actúa en la vía MAPK por debajo de BRAF.
- Carcinoma de células escamosas oral: en 20 perros tratados con trametinib oral diario (0.015 a 0.035 mg/kg) durante 8 semanas, la respuesta objetiva fue de 30% y el beneficio clínico de 55%, con efectos adversos de grado 1 a 2; el beneficio clínico fue de 71% en los 7 perros con la mutación BRAF V595E, frente a 8% en los 13 sin ella (Katt et al., 2025). Es uno de los ejemplos más claros de que una prueba molecular puede cambiar la conducta.
- Sarcoma histiocítico: los fármacos dirigidos a la vía MAPK, como el trametinib, bloquean la proliferación de líneas celulares de sarcoma histiocítico con mutación de PTPN11 (Takada et al., 2018), y actualmente se realizan ensayos clínicos en perros.
- Carcinoma urotelial: inhibe la viabilidad de las células tumorales in vitro, disminuye el crecimiento de organoides en ratones y aumenta la sensibilidad al carboplatino (Elbadawy et al., 2021), pero aún no hay datos clínicos publicados en esta neoplasia.
- Formulación: la forma farmacéutica influye en la absorción oral del trametinib en perros, y la dosis tolerada en esta especie es mucho menor que en el ratón (Wei et al., 2022).
Sorafenib
Es un inhibidor múltiple de VEGFR, PDGFR y de las cinasas RAF (CRAF y BRAF), utilizado en personas con carcinoma hepatocelular avanzado. En un estudio prospectivo no aleatorizado, 7 perros con carcinoma hepatocelular no operable, nodular o difuso, fueron tratados con sorafenib (5 mg/kg cada 12 horas) y 6 con quimioterapia metronómica (talidomida, piroxicam y ciclofosfamida); la mediana del tiempo a la progresión fue de 363 frente a 27 días, y la de supervivencia de 361 frente a 32 días (Marconato et al., 2020). Los autores lo consideran una opción prometedora, aunque se necesitan estudios con un mayor número de pacientes.
Rapamicina (sirolimus)
Es un inhibidor de mTOR. La vía mTOR participa en la progresión metastásica del osteosarcoma; sin embargo, en un ensayo aleatorizado con 324 perros con osteosarcoma apendicular tratados con amputación y carboplatino, agregar sirolimus no mejoró el intervalo libre de enfermedad (204 frente a 180 días) ni la supervivencia (280 frente a 282 días) (LeBlanc et al., 2021). Actualmente se evalúa en el hemangiosarcoma, sola o con otros agentes.
Un ejemplo de su uso dirigido es el síndrome de cistadenocarcinoma renal y dermatofibrosis nodular, un síndrome hereditario que se presenta sobre todo en el pastor alemán, aunque también en otras razas, y que se asocia a mutaciones del gen de la foliculina (FLCN), relacionado con la vía mTOR (Bønsdorff et al., 2009). En personas, la condición similar (síndrome de Birt-Hogg-Dubé) se ha tratado con rapamicina tópica (Gijezen et al., 2014). En mi experiencia, en un perro mestizo de 12 años con cistadenocarcinoma renal bilateral, que había tenido una remisión parcial con toceranib y después desarrolló múltiples fibrofoliculomas cutáneos, el tratamiento con rapamicina logró la remisión completa de la mayoría de los fibrofoliculomas y la estabilización de los cistadenocarcinomas.
Verdinexor
Es un inhibidor selectivo de la exportación nuclear que bloquea la exportina 1 (XPO1). En el estudio fase II con 58 perros con linfoma, la respuesta objetiva fue de 37%, pero las respuestas fueron cortas: la mediana de duración fue de 18 días y la del tiempo a la progresión de 29 días (Sadowski et al., 2018). Recibió la aprobación condicional de la FDA en 2021 (Laverdia-CA1) y la aprobación plena para el tratamiento del linfoma en perros, anunciada en enero de 2026; se administra por vía oral dos veces por semana, con al menos 72 horas entre dosis (FDA, 2026).
Oclacitinib
Es un inhibidor de las cinasas Janus (JAK) de uso dermatológico. Tiene actividad antitumoral en un subgrupo de linfomas T, sobre todo en el linfoma cutáneo epiteliotrópico, y se ha utilizado en la policitemia vera; su uso en oncología es extraetiqueta y paliativo (Harada et al., 2026).
Otros inhibidores en evaluación
Otros fármacos de uso humano que se evalúan en perros con base en su mecanismo o en datos genómicos son el dasatinib (inhibidor de SRC; osteosarcoma), el ibrutinib (inhibidor de BTK; linfoma de células B), el vorinostat (inhibidor de la histona desacetilasa; hemangiosarcoma y otras neoplasias), el olaparib (inhibidor de PARP; sarcomas) y el palbociclib (inhibidor de CDK4/6; carcinoma de células escamosas y melanoma). Su uso fuera de ensayos clínicos no está respaldado por evidencia clínica suficiente.
Anticuerpos monoclonales
En medicina humana se han aprobado más de 90 anticuerpos monoclonales contra el cáncer, y más de 30 están dirigidos contra el dominio extracelular de receptores tirosina cinasa. En medicina veterinaria su desarrollo ha sido más lento:
- Anti-CD20 y anti-CD52 de primera generación: recibieron licencia en los Estados Unidos para el linfoma B y T en perros, pero resultaron no ser específicos para su blanco y no demostraron eficacia, por lo que se dejaron de usar.
- Anti-CD20 caninos en desarrollo: el anticuerpo anti-CD20 canino 1E4-cIgGB, administrado con doxorrubicina a dosis baja en 42 perros con linfoma B difuso de células grandes, fue seguro y causó una depleción marcada y prolongada de los linfocitos B (McLinden et al., 2024); faltan ensayos que demuestren beneficio en la supervivencia. Varias empresas desarrollan anticuerpos anti-CD20 caninizados.
- Inhibidores de puntos de control inmunitario: las células tumorales pueden expresar PD-L1, que al unirse a PD-1 inhibe la función de los linfocitos T y de las células NK. El gilvetmab, un anticuerpo caninizado anti-PD-1 con licencia condicional del USDA, mostró una respuesta objetiva de 46% en mastocitomas y de 20% en melanomas (Chon et al., 2026). Un anticuerpo quimérico anti-PD-L1 produjo una respuesta en 1 de 7 perros con melanoma oral y en 1 de 2 con sarcoma indiferenciado (Maekawa et al., 2017). También se evalúan anticuerpos caninos anti-CTLA-4 y anti-VEGF.
El tema de los anticuerpos y de la inmunoterapia se desarrolla con mayor detalle en el escrito sobre inmunoterapia en oncología veterinaria.
Medicina de precisión
Objetivo y pruebas diagnósticas
El objetivo de la medicina de precisión es administrar el tratamiento correcto contra el cáncer, al paciente correcto, a la dosis correcta y en el momento correcto (Schwartzberg et al., 2017). La terapia de precisión solo puede ser tan buena como las pruebas que la guían:
- Inmunohistoquímica: detecta la sobreexpresión o la falta de expresión de una proteína (por ejemplo, KIT o HER2).
- Hibridación in situ fluorescente (FISH) y cromogénica (CISH): detectan amplificaciones, deleciones y translocaciones de genes; la CISH puede evaluarse con un microscopio convencional en tejido fijado en formol.
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): detecta mutaciones específicas, como las duplicaciones internas en tándem de KIT o la mutación BRAF V595E en orina.
- Secuenciación de nueva generación (NGS): permite secuenciar cientos o miles de genes, o el genoma completo, en poco tiempo. Actualmente varias compañías ofrecen comercialmente la secuenciación del ADN tumoral de perros.
Biomarcadores y pruebas diagnósticas complementarias
Una vez identificado un biomarcador, este debe validarse con pruebas rigurosas que demuestren su utilidad clínica; en su nivel más fundamental, una prueba genómica con utilidad clínica debe predecir la respuesta a un fármaco dirigido. Después debe investigarse si existe un fármaco disponible que pueda utilizarse, lo que no siempre es sencillo (Vidwans et al., 2014). Cuando una prueba de biomarcadores se combina con un tratamiento específico, se denomina prueba de diagnóstico complementaria (companion diagnostic).
Un buen ejemplo en perros es la detección de la mutación BRAF V595E en orina, con una sensibilidad de alrededor de 85% y una especificidad cercana a 100% para el carcinoma urotelial establecido (Mochizuki et al., 2015). Sin embargo, como prueba única tiene limitaciones: fue positiva en 33 de 80 perros sin evidencia de carcinoma urotelial, y solo 18% de ellos desarrolló la enfermedad en un seguimiento mediano de 18 meses; en la enfermedad temprana, la especificidad bajó a 55% a 85% (Dhawan et al., 2022). Es de mayor utilidad cuando se interpreta junto con el ultrasonido y la citología, o cuando no es posible obtener una biopsia, y no es aplicable en gatos, en los que no se ha detectado la mutación.
Por qué la medicina de precisión no ha dado los resultados esperados
A pesar de algunos éxitos, la detección de mutaciones específicas y la terapia de precisión no han dado los resultados esperados en todos los casos:
- Estudio NCI-MATCH: de 5,954 personas con cáncer avanzado cuyos tumores se analizaron, 37.6% tenía una alteración “tratable”, pero solo 17.8% pudo asignarse a un tratamiento, y la tasa de respuesta fue modesta en la mayoría de los grupos (Flaherty et al., 2020).
- Estudio IMPACT: en 1,307 personas con al menos una alteración molecular, el tratamiento dirigido de acuerdo con la alteración prolongó la mediana de supervivencia libre de progresión (4 frente a 2.8 meses) y de supervivencia global (9.3 frente a 7.3 meses) en comparación con el tratamiento no dirigido; el beneficio fue real, pero modesto (Tsimberidou et al., 2019).
Las razones son varias (Cawley y Khanna, 2020):
- La alteración no siempre impulsa la neoplasia: una mutación o la expresión de una proteína no necesariamente es relevante para el desarrollo del cáncer. Por ejemplo, HER2 tiene valor pronóstico en el osteosarcoma de personas, pero el trastuzumab no mejoró la supervivencia en esta neoplasia (Ebb et al., 2012).
- Factores epigenéticos: la metilación del ADN, las modificaciones de las histonas y otros cambios modifican la expresión génica sin alterar la secuencia del ADN, e influyen en la respuesta y la resistencia al tratamiento.
- Microambiente tumoral: las células del estroma, los vasos y las células inmunitarias modifican la respuesta al fármaco.
- Heterogeneidad tumoral: en un mismo tumor puede haber diferentes clones con diferentes mutaciones, y las células resistentes son las que repueblan la neoplasia; el hemangiosarcoma canino muestra una gran heterogeneidad genómica dentro de un mismo paciente y entre pacientes (Wong et al., 2022). Además, las lesiones metastásicas pueden haber desarrollado otras mutaciones.
- Redundancia de las vías: al bloquear una parte de una vía, otra parte puede activarse. Los inhibidores de BRAF pueden causar una “activación paradójica” de la vía MAPK en tumores sin mutación de BRAF o con mutaciones de RAS, y en el carcinoma colorrectal con BRAF V600E la reactivación mediada por EGFR explica su falta de eficacia (Corcoran et al., 2012). De manera similar, la inhibición de VEGF en el glioma crea hipoxia y aumenta la expresión de MET, lo que se asocia a una mayor invasión tumoral.
- Biopsias líquidas: la detección de ADN tumoral circulante, células tumorales circulantes y otras moléculas en sangre podría ser más representativa de toda la neoplasia, pero también tiene limitaciones de sensibilidad.
Diferencias farmacológicas entre especies
Aunque el blanco molecular sea el mismo, la eficacia y la seguridad de un fármaco dependen de su formulación (potencia, pureza, estabilidad), de su farmacocinética (absorción, distribución, metabolismo y excreción) y de su biodisponibilidad en cada especie. Por ejemplo, el vorinostat, aprobado para el linfoma cutáneo de células T en personas, alcanza en el perro concentraciones plasmáticas mucho menores que en las personas, aun con dosis por kilogramo varias veces mayores (Kerr et al., 2010); la formulación del trametinib modifica su absorción oral en perros (Wei et al., 2022), y la exposición al toceranib varía de manera importante entre perros con la misma dosis (Kim et al., 2025). Incluso cuando existen estudios apropiados que respaldan una dosis aprobada, como la del toceranib, la práctica clínica puede demostrar que una dosis menor es más adecuada.
Utilidad actual de la secuenciación del ADN tumoral en perros
- Concordancia entre laboratorios: en un estudio presentado en congreso con hemangiosarcomas esplénicos de Golden retriever analizados por dos plataformas comerciales, no hubo acuerdo total en la recomendación de tratamiento en ningún caso; el acuerdo fue parcial en 40% y el tratamiento recomendado fue diferente en 60% (Rawlings et al., 2025).
- Evidencia del mundo real: en un análisis retrospectivo de perros con hemangiosarcoma esplénico cuyos tumores fueron secuenciados, los perros en estadio II tratados con terapia dirigida además de quimioterapia tuvieron una mediana de supervivencia de 249 días, frente a 141 días con quimioterapia sola (Rodrigues et al., 2025). Sin embargo, al ser retrospectivo, con sesgos de selección y de tiempo, tratamientos mixtos y datos genómicos limitados, no demuestra que la terapia dirigida mejore la supervivencia.
- Descartar alteraciones esperadas: a veces la mayor utilidad de la secuenciación es demostrar que un tumor no tiene la alteración que justificaría un fármaco. Por ejemplo, los sarcomas histiocíticos sin mutación de PTPN11 y con mutaciones de TP53 no son buenos candidatos para el trametinib.
- Inmunoterapia guiada por análisis genómico: en personas, los tumores con una carga mutacional alta o con inestabilidad de microsatélites responden mejor a los anticuerpos anti-PD-1/PD-L1, y la FDA aprobó el pembrolizumab con base en este biomarcador, independientemente del tipo de tumor. En perros, la carga mutacional del tumor se correlaciona con las mutaciones de TP53; es mayor en neoplasias como el linfoma T, el melanoma oral, el osteosarcoma y el hemangiosarcoma, y menor en las neoplasias mamarias, el glioma y el linfoma B (Alsaihati et al., 2021). Su utilidad para seleccionar pacientes para inmunoterapia aún debe definirse.
- Biopsia líquida para detección temprana: una prueba de sangre basada en secuenciación de nueva generación, validada en más de 1,000 perros, tuvo una sensibilidad global de 54.7% y una especificidad de 98.5%, con una tasa de detección de 85.4% para el linfoma, el hemangiosarcoma y el osteosarcoma en conjunto (Flory et al., 2022); su sensibilidad es baja en tumores pequeños y localizados.
Un caso de mi práctica
Una perra Golden retriever de 8 años con sarcoma histiocítico periarticular y metástasis cutáneas fue tratada con cirugía y lomustina adyuvante, con elevación de las enzimas hepáticas y recidivas cutáneas, subcutáneas y en los ganglios linfáticos inguinal e iliaco medial. La secuenciación del tumor no encontró mutación de PTPN11, pero sí una deleción de TP53 (lo que la hacía mala candidata al trametinib), no encontró mutación de PTEN (por lo que la rapamicina no estaba indicada), mostró alteraciones en VEGFA y CCND2 (que sugerían sorafenib o palbociclib) y una carga mutacional baja (por lo que no era buena candidata a inmunoterapia con anti-PD-1). Con sorafenib y zoledronato tuvo una remisión parcial de dos meses, seguida de progresión; decidí entonces tratarla con quimioterapia con doxorrubicina y vinorelbina, con la que alcanzó una remisión completa. El caso ilustra que la secuenciación ayudó sobre todo a descartar opciones, y que la quimioterapia convencional sigue siendo la base del tratamiento.
Efectos adversos y su manejo
De manera similar a los quimioterapéuticos, los inhibidores de proteínas tirosina cinasa frecuentemente inducen toxicidad sobre los tejidos normales, debido a la inhibición crónica de receptores que son necesarios para la supervivencia y la proliferación celular normales. Los efectos tóxicos son mayores con los inhibidores múltiples que con los más específicos.
- Efectos gastrointestinales: tanto el toceranib como el masitinib pueden causar anorexia, vómito, diarrea y hemorragia gastrointestinal. Estos efectos suelen ser mayores en el tratamiento del mastocitoma, debido a la hiperhistaminemia causada por la neoplasia, que aumenta el riesgo de irritación y ulceración gastrointestinal. Para los efectos leves se recomiendan bloqueadores H2 (famotidina), inhibidores de la bomba de protones (omeprazol), antieméticos (maropitant) y, para la diarrea, probióticos o antibióticos. Si los signos son más graves, se recomienda suspender temporalmente el tratamiento y reducir la dosis o la frecuencia de administración al reiniciarlo (por ejemplo, tres semanas de tratamiento y una de descanso).
- Mielosupresión: tiende a ser leve a moderada en la mayoría de los pacientes; sin embargo, es necesario realizar hemogramas periódicos durante el tratamiento.
- Espasmos musculares y claudicación: el toceranib puede causar espasmos musculares localizados, que llegan a causar dolor o claudicación; se recomiendan antiinflamatorios, gabapentina y la suspensión temporal del fármaco.
- Hipertensión y nefropatía con pérdida de proteínas: pueden presentarse con el masitinib y, con menor frecuencia, con el toceranib, por lo que debe medirse la presión arterial y la relación proteína/creatinina en orina.
- Anemia hemolítica: se ha descrito con el masitinib en algunos casos.
- Hepatotoxicidad: el imatinib puede inducir hepatotoxicidad idiosincrásica en perros, y potencialmente cualquier otro inhibidor puede causarla; en gatos, el toceranib puede causar hepatotoxicidad grave. Deben vigilarse las enzimas hepáticas.
- Hipotiroidismo: el toceranib puede causar hipotiroidismo, sobre todo en pacientes con hipotiroidismo subclínico.
- Neoplasias cutáneas secundarias: el vemurafenib causó carcinoma de células escamosas cutáneo y papilomas en 18% de los perros tratados (Rossman et al., 2021).
Protocolos y dosis
Recomendaciones actuales en perros
Fármaco | Dosis | Uso recomendado | Posible uso |
Fosfato de toceranib | 2.1 a 2.5 mg/kg PO lunes, miércoles y viernes | Mastocitoma, GIST, carcinomas neuroendocrinos, adenocarcinoma de las glándulas apocrinas de los sacos anales, carcinoma nasal, carcinoma pulmonar, carcinoma hepático, insulinoma, carcinoma pancreático exocrino, carcinoma de células escamosas | Osteosarcoma metastásico (con losartán), carcinoma urotelial |
Mesilato de imatinib | 10 mg/kg PO cada 24 horas | Mastocitoma, GIST, leucemia mieloide crónica | |
Mesilato de masitinib | 12.5 mg/kg PO cada 24 horas | Mastocitoma, GIST | |
Sorafenib | 3 a 5 mg/kg PO cada 24 horas | Carcinoma hepático | Mastocitoma, GIST, hemangiosarcoma |
Lapatinib | 20 a 30 mg/kg PO cada 24 horas | Carcinoma urotelial | Carcinoma pulmonar |
Trametinib | 0.4 a 0.5 mg/m² PO cada 24 horas | | Sarcoma histiocítico, carcinoma urotelial |
Vemurafenib | 37.5 mg/kg PO cada 12 horas | Carcinoma urotelial | Melanoma |
Rapamicina | 0.1 mg/kg PO cada 24 horas | | Hemangiosarcoma, cistadenocarcinoma renal y fibrofoliculomas |
Olaparib | 1 mg/kg PO cada 12 horas | | Sarcomas |
Oclacitinib | 0.4 a 0.6 mg/kg PO cada 24 horas | | Policitemia vera, linfoma cutáneo |
Gilvetmab | 10 mg/kg IV cada 2 semanas | Melanoma y mastocitoma | Otras neoplasias |
Esquemas publicados complementarios:
- Toceranib: dosis de etiqueta de 3.25 mg/kg PO cada 48 horas; dosis de 2.4 a 2.9 mg/kg cada 48 horas con exposición suficiente y menos efectos adversos (Bernabe et al., 2013).
- Sorafenib: 5 mg/kg PO cada 12 horas en el carcinoma hepatocelular (Marconato et al., 2020).
- Trametinib: 0.015 a 0.035 mg/kg PO cada 24 horas en el carcinoma de células escamosas oral (Katt et al., 2025).
- Losartán con toceranib: losartán 10 mg/kg PO cada 24 horas en el osteosarcoma metastásico (Regan et al., 2022).
- Verdinexor: dos veces por semana, con al menos 72 horas entre dosis, de acuerdo con la etiqueta (FDA, 2026).
Recomendaciones actuales en gatos
Fármaco | Dosis | Uso recomendado | Posible uso |
Fosfato de toceranib | 2.1 a 2.5 mg/kg PO lunes, miércoles y viernes | Mastocitoma, GIST | Carcinoma de células escamosas, carcinomas neuroendocrinos, carcinoma nasal, carcinoma pulmonar, carcinoma hepático o biliar, insulinoma, sarcoma asociado al sitio de inyección |
Mesilato de imatinib | 10 mg/kg PO cada 24 horas | Mastocitoma, GIST | |
Mesilato de masitinib | 10 mg/kg PO cada 24 horas | Mastocitoma, GIST | Sarcoma asociado al sitio de inyección |
Enfoques emergentes
Los siguientes fármacos y anticuerpos se evalúan actualmente en ensayos clínicos en perros y no forman parte del estándar de cuidado:
| Fármaco o anticuerpo | Neoplasia en evaluación |
|---|
| Trametinib, solo o con sapanisertib | Múltiples neoplasias, sarcoma histiocítico |
| Palbociclib | Múltiples neoplasias |
| Verdinexor, solo o en combinación | Linfoma y linfoma cutáneo |
| Sorafenib, solo o con rapamicina | Hemangiosarcoma |
| Rapamicina | Hemangiosarcoma y osteosarcoma |
| Copanlisib (inhibidor de PI3K) | Hemangiosarcoma |
| Ibrutinib | Linfoma |
| Defactinib (inhibidor de FAK) con toceranib y losartán | Osteosarcoma |
| Bortezomib, gefitinib, dasatinib | Osteosarcoma |
| Neratinib | Adenocarcinoma pulmonar con mutación de HER2 |
| Masitinib; clorambucilo con toceranib | Mastocitoma |
| Anticuerpos anti-CD20 caninizados | Linfoma B |
| Anticuerpos anti-PD-1 y anti-CTLA-4 | Melanoma, mastocitoma y otras neoplasias |
| Anticuerpo anti-VEGF | Hemangiosarcoma |
La terapia dirigida es un pilar importante en oncología veterinaria y, bien utilizada, puede aportar un beneficio real a nuestros pacientes con cáncer. Sin embargo, la medicina de precisión en perros aún carece de evidencia sólida y de biomarcadores validados; se necesita mucha investigación y, por ahora, debe aplicarse con rigor científico, criterio clínico y la debida precaución.
Puntos clave para el clínico
- Definición: la terapia dirigida bloquea proteínas específicas de las que depende la neoplasia; incluye los inhibidores de molécula pequeña (orales) y los anticuerpos monoclonales.
- Toceranib: es el inhibidor con más evidencia en perros; está indicado en el mastocitoma y tiene actividad en carcinomas y neoplasias neuroendocrinas (adenocarcinoma de los sacos anales, carcinoma tiroideo, quemodectoma, insulinoma, feocromocitoma, carcinoma nasal). La dosis de 2.1 a 2.5 mg/kg lunes, miércoles y viernes es mejor tolerada que la de etiqueta.
- Sin beneficio demostrado: el toceranib como mantenimiento no mejora el resultado en el hemangiosarcoma ni en el osteosarcoma, y como agente único tiene poca actividad en el osteosarcoma metastásico; la combinación con losartán está en evaluación.
- Masitinib e imatinib: son alternativas en el mastocitoma de perros y gatos; el imatinib, de uso humano y con presentaciones genéricas, es útil donde no hay toceranib o masitinib.
- Inhibidores de uso humano: el lapatinib (carcinoma urotelial), el sorafenib (carcinoma hepatocelular) y el trametinib (carcinoma de células escamosas oral con BRAF V595E, sarcoma histiocítico) tienen evidencia preliminar; su uso es extraetiqueta.
- Mutación de KIT: predice una mayor respuesta a los inhibidores de tirosina cinasa, pero por sí sola no decide el tratamiento; los tumores sin mutación también pueden responder.
- Efectos adversos: vigilar signos gastrointestinales, hemograma, enzimas hepáticas, presión arterial y relación proteína/creatinina en orina; en el mastocitoma, dar protección gástrica. En gatos, vigilar la hepatotoxicidad del toceranib.
- Medicina de precisión: la secuenciación puede ayudar, sobre todo a descartar opciones, pero en personas solo una minoría de los pacientes se beneficia, y en perros las recomendaciones de distintos laboratorios pueden no coincidir. Los resultados deben interpretarse con criterio clínico, y la quimioterapia convencional sigue siendo la base de muchos tratamientos.
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