lunes, 6 de junio de 2011

Mieloma múltiple y neoplasias de células plasmáticas

Mieloma múltiple y neoplasias de células plasmáticas



Generalidades
Este grupo de neoplasias se originan a partir de la línea celular de linfocitos B con diferenciación en células plasmáticas. En general, estas neoplasias se clasifican en neoplasias de células plasmáticas extramedulares (plasmacitomas solitarios) y mieloma múltiple. El mieloma múltiple es una neoplasia de células plasmáticas originada en la medula ósea y que se disemina de manera sistémica. En ocasiones se puede presentar un plasmacitoma óseo solitario, sin embargo estos eventualmente, de no ser tratados, progresan hasta desarrollar un mieloma múltiple diseminado. La afección en medula ósea puede ser localizada o de manera difusa, pudiendo causar zonas localizadas de lisis ósea.  El mieloma múltiple abarca aproximadamente un 2% de las neoplasias hematopoyéticas en el perro y generalmente se presenta en pacientes de edad media-avanzada (>8 años). El mieloma múltiple también se presenta en gatos, generalmente de edad avanzada (>10 años). Las lesiones líticas también pueden presentarse en gatos, sin embargo estas no son tan frecuentes como en el perro y en mi experiencia es más frecuente encontrar esplenomegalia que lesiones óseas. En gatos no se ha asociado la relación del desarrollo de neoplasias de células plasmáticas con leucemia viral felina (FeLV) o con inmunodeficiencia viral felina (FIV).

Debido a que el mieloma múltiple es originado a partir de la expansión monoclonal de células plasmáticas, generalmente se detecta la presencia en exceso de un solo tipo de inmunoglobulina (hiperglobulinemia monoclonal) o alguno de sus componentes. Esta es causada por la sobreproducción incontrolada de inmunoglobulina por parte de las células neoplásicas. En perros, es más común encontrar hiperglobulinemia tipo IgG o IgA, mientras en gatos es más común encontrar gamopatías tipo IgG. En algunos casos la gamopatía es de tipo IgM y el término macroglobulinemia puede ser utilizado (macroglobulinemia de Waldenstrom). Es posible encontrar casos que presenten gamopatías biclonales, y en raras ocasiones, se pueden encontrar mielomas múltiples no secretorios, por lo que la ausencia de una gamopatía monoclonal no necesariamente excluye por completo un posible diagnóstico de mieloma múltiple. También es importante recordar que en ciertos casos la sobreproducción de inmunoglobulinas llega a ser controlada y suprimida por el mismo organismo, por lo que en algunos casos, es posible encontrar una  gamopatía monoclonal dentro de los valores normales de los niveles de globulina total. La producción anormal de inmunoglobulina puede llegar a darse de manera incompleta, con la formación de cadenas ligeras de la inmunoglobulina que son excretadas en la orina (proteínas de Bence Jones) y que no son detectadas en el examen general de orina de rutina.

Signos clínicos
Los signos clínicos generalmente están asociados con el resultado de la presencia de niveles aumentados de inmunoglobulinas circulantes, con la infiltración de células malignas en distintos órganos o por su infiltración en médula ósea y/o hueso.  La presencia de inmunoglobulinas anormales en exceso, especialmente si se trata de IgA e IgM, forman polímeros circulantes de alto peso molecular, causando hiperviscosidad sanguínea. La hiperviscosidad causa generalmente hemorragia debida a la combinación de varios factores: la presencia anormal incrementada de inmunoglobulinas interfiere con la coagulación inhibiendo la agregación plaquetaria y la liberación de factores plaquetarios generando una polimerización pobre de fibrina; la hemorragia, también se ve agravada debido a la presencia de trombocitopenia causada por la infiltración, en muchos de los casos, de las células malignas en médula ósea. Los casos que presentan hemorragia pueden tener evidencia de petequias, equimosis, epistaxis, melena y/o hematuria. En perros, es común encontrar tiempos prolongados de protrombina y tromboplastina. Debido a la hiperviscosidad y sus complicaciones, también se llega a encontrar signos clinicos del sistema nervioso central como cambios de comportamiento, síndrome vestibular central y convulsiones; así como daño ocular como dilatación y tortuosidad de vasos retinales, hipema,  desprendimiento retinal y ceguera. Los daños causados por la hiperviscosidad en el sistema nervioso central y retina están relacionados con las anormalidades en el sistema de coagulación, daño a capilares e hypooxigenación. Algunos pacientes pueden desarrollar enfermedad renal (se ha publicado en hasta un tercio de los pacientes) principalmente como resultado de la proteinuria de Bence Jones, infiltración de las células neoplásicas y perfusión disminuida causada por la hyperviscosidad y presencia de hipercalcemia, entre otras causas. Las cadenas ligeras, al tener un bajo peso molecular, son filtradas a través  del glomérulo causando una precipitación de proteínas con un consecuente daño glomerular y obstrucción de los túbulos renales por la formación de formación de cilindros de proteína. La hipercalcemia se presenta en menos del 20% de los casos en perros y con menor frecuencia en gatos. Esta es causada por la producción, por parte de las células neoplásicas, de citoquinas activadores de osteoclastos (linfotoxina, factor de necrosis tumoral alfa e interleucinas 1, 3 y 6) que estimulan la resorción ósea, liberación de calcio y disminución de la formación de hueso por la inhibición osteoblástica. Las células plasmáticas malignas también pueden producir hipercalcemia paraneoplásica de malignidad por la producción del péptido relacionado a la hormona paratiroidea (PTHrP). Es importante recordar que la hiperglobulinemia causa la unión del calcio a esta, por lo que la medición de calcio ionizado, y no de calcio total, es necesaria para confirmar la evidencia de hipercalcemia en pacientes con mieloma múltiple. Debido a la infiltración de las células neoplásicas en medula ósea, es común encontrar citopenias como trombocitopenia, leucopenia y anemia normocítica normocrómica (que también puede ser causada por enfermedad crónica, hemorragia y destrucción incrementada de eritrocitos). Aproximadamente 50% a 70 % de los casos en perros presentan anemia no regenerativa. En el caso de presentar neutropenia, los pacientes están predispuestos a padecer infecciones secundarias; aunque estas también pueden presentarse, a pesar de haber una cuenta normal de neutrófilos, debido a la supresión de producción de inmunoglobulinas normales. Debido a la hiperviscosidad, algunos casos también pueden desarrollar cardiomiopatías.

Los signos clínicos son variables dependiendo de las patologías asociadas con la enfermedad. De existir trombocitopenia y desordenes de la coagulación, se puede encontrar presencia de petequias, equimosis, epistaxis, sangrado gingival, hipema o signos neurológicos. La presencia de lesiones óseas puede causar claudicación, dolor, fracturas patológicas y mielopatías por infiltración vertebral. La presencia de esplenomegalia es común en gatos y en algunos perros por la infiltración de células neoplásicas.

Diagnóstico
El diagnóstico de mieloma múltiple generalmente requiere de la demostración de dos o más de los siguientes criterios: infiltración de células plasmáticas malignas (plasmacitosis) en medula ósea, la presencia de lesiones osteolíticas, la demostración de una gamopatía monoclonal en suero u orina, proteinuria de Bence Jones y presencia de infiltración de células plasmáticas malignas (atípicas) en bazo y/o hígado. El porcentaje normal de células plasmáticas en medula ósea es generalmente menor al 5%, por lo que encontrar una infiltración de células plasmáticas mayor a 10 a 20% o encontrar células plasmáticas con características atípicas, generalmente es indicativo del diagnostico de mieloma múltiple. En ocasiones el porcentaje puede ser menor (5 a 10%), por lo que la atipia celular es importante para considerar el diagnóstico. No siempre existe evidencia de lesiones osteolíticas, en perros aproximadamente 50% de los casos las presentan, y en gatos, aunque no está bien determinado, probablemente sea menos frecuente que en perros. Debido a esto, la presencia de  plasmacitosis en medula ósea en conjunto con una gamopatía monoclonal progresiva es indicativa del diagnóstico. En muchos casos, especialmente en los gatos, la demostración de infiltrado de células plasmáticas con características atípicas (células neoplásicas) en bazo o en otros órganos como hígado o nódulos linfáticos, en conjunto con una gamopatía monoclonal es generalmente suficiente para determinar el diagnóstico.

En todos los casos,  se debe de realizar un hemograma, bioquímica sanguínea y examen general de orina. También es recomendado realizar un cultivo de orina, ya que la mayoría de los pacientes se encuentran inmunológicamente comprometidos. Es necesario realizar una electroforesis sérica para la demostración de una gamopatía monoclonal y de ser posible una inmunoelectroforesis para determinar el tipo de inmunoglobulina implicada.  Para la detección de proteínas de Bence Jones es necesario realizar una precipitación por calor y electroforesis.

Las radiografías torácicas y abdominales son recomendadas para la localización de lesiones líticas en los huesos presentes en estas áreas, así como la detección de organomegalia. También es recomendado realizar radiografías de los sitios específicos donde previamente se ha detectado presencia de dolor. Una tomografía computarizada o resonancia magnética puede ser de ayuda en la identificación de lesiones; mientras que una scintigrafía nuclear generalmente no es recomendada debido a que al existir una disfunción osteoblástica, la captación del tecnecio-99 es inadecuada. Un ultrasonido abdominal con aspirado de bazo y de otros órganos que presenten evidencia de infiltración es recomendado para la demostración de la presencia de células plasmáticas atípicas en estos órganos.

Tratamiento
El tratamiento consiste en controlar a la neoplasia, así como tratar los problemas secundarios relacionados a esta. En la mayoría de los casos, en caso de ser necesario, se deben administrar fluidos intravenosos para corregir la hipovolemia, deshidratación, corrección de problemas vasculares, azotemia e hipercalcemia. El tipo de fluido de elección para ayudar en corregir la hipercalcemia es solución salina 0.9%; la corrección de la hipercalcemia además consiste en tratar y controlar a la neoplasia, administración de prednisona y de ser necesaria la administración de bifosfonatos endovenosos como el pamidronato. El uso del pamidronato también puede ser de gran utilidad en el control de lesiones osteolíticas, ya que al inhibir la activación osteoclástica, se detiene la resorción ósea, controla el dolor y permite la formación ósea osteoblástica. Es importante corregir o controlar la posible disfunción renal y azotemia antes de administrar este medicamento. La dosis recomendada es de 1 a 2 mg/kg endovenoso en infusión lenta durante 2 hrs. Si existieran lesiones óseas, es importante el manejo de dolor con gabapentina, tramadol, u otros analgésicos opioides. Debido a que el tratamiento generalmente incluye el uso de prednisona, no se deben utilizar anti-inflamatorios no esteroidales (AINEs). La radioterapia paliativa puede ser de gran ayuda en controlar el dolor, así como para el tratamiento local de la neoplasia, ya que las células plasmáticas son altamente radiosensibles. La radioterapia es de gran utilidad cuando las lesiones causen dolor, presenten una gran involucramiento de tejido blando, presenten compresión del cordón medular o en el caso de fracturas patológicas una vez que hayan sido estabilizadas quirúrgicamente. De coexistir una infección secundaria (cistitis, pioderma, etc.), es necesaria la administración de antibióticos. En el caso de presentar hemorragia severa, la transfusión de sangre y/o sus componentes es necesaria y si se presentara una hiperviscosidad severa pude llegar a ser necesario realizar plasmaferesis.

El tratamiento sistémico específico del mieloma múltiple, consiste en la administración de quimioterapia. Los protocolos quimioterapéuticos de elección son los que contiienen melfalán y prednisona. Hay varios protocolos descritos para el uso del melfalán. El protocolo que yo utilizo es la administración de melfalán en forma pulsátil de una dosis de 6 a 8 mg/m2 cada 24 hrs por 5 días, y el ciclo es repetido cada 21 días en conjunto con prednisona. En mi experiencia, este protocolo es mejor tolerado a largo plazo en cuanto a mielosupresion (neutropenia y trombocitopenia), en comparación a otros protocolos en donde el melfalán se utiliza cada 24 o cada 48 hrs. Aun así, el efecto adverso secundario de mayor importancia a largo plazo (generalmente cuando este ha sido administrado por más de uno a uno y medio años) es una mielosupresión acumulativa, sobre todo causando trombocitopenia, que en ocasiones llega a ser irreversible (o reversible después de varias semanas a meses de haber suspendido el fármaco). Por esta razón, es importante realizar un hemograma cada 21 días antes de la administración del melfalán, para monitorear las plaquetas y si una disminución paulatina del conteo plaquetario es detectada, el fármaco debe de ser descontinuado por algún tiempo para permitir la recuperación de estas, periodo durante el cual, otros agentes alquilantes pueden ser utilizados como la ciclofosfamida (preferentemente) o clorambucilo, una vez recuperada la trombocitopenia y si aun existe una remisión, la reiniciación de melfalán puede ser intentada a una dosis reducida o cada 28 días o bien, contiunar con ciclofosfamida o clorambucilo si la enfermedad se encuentra en rememisión y los fármacos son bien tolerados. Para la inducción, en el caso de que el paciente no se encuentre estable, recomiendo iniciar tratamiento con ciclofosfamida intravenosa en una dosis única de 200 mg/m2, y una vez estabilizado el paciente, posteriormente iniciar con la terapia oral de melfalán. La ciclofosfamida generalmente es altamente efectiva para la inducción del mieloma múltiple y también puede ser utilizada para la reinducción o como parte de un protocolo de rescate o reinducción. Como protocolo de reinducción, generalmente utilizo a la ciclofosfamida como único agente (junto con prednisona) o el protocolo VACD, que contiene doxorrubicina, vincristina, ciclofosfamida y dexametasona. Otros protocolos de rescate o reinducción que pueden ser condsiderados, son protocolos con lomustina (CCNU) o clorambucilo. En gatos el melfalán causa mayor mielosupresión, y en mi experiencia, la ciclofosfamida y el clorambucilo son generalmente efectivos en esta especie siendo, en mi opinión los fármacos de elección. El protocolo que utilizo es ciclofosfamide 200 mg/m2 cada 21 días o clorambucilo oral en una dosis de 20 mg/m2 cada 14 días, junto con prednisona. Como inducción o como protocolo de reinducción utilizo ciclofosfamida (200 mg/m2) como única dosis. Como terapia de reinducción la ciclofosfamida puede ser administrada (si el paciente había sido tratado con clorambucilo) junto con prednisona. Otros protocolos de reinducción en el gato incluyen melfalán (10 a 15 mg/m2 cada 14 días), VACD, y lomustina (CCNU). Existe poca información en medicina veterinaria sobre el uso de medicamentos como el bortezomib (inhibidor del proteosoma), que es utilizado como agente de rescate en humanos, y sobre el uso de inhibidores de las proteínas tirosina quinasa (TK) como el toceranib y el masitinib para uso veterinario; sin embargo, es posible que en un futuro este tipo de medicamentos pudieran ser incluidos como parte del tratamiento del mieloma múltiple en perros y gatos.

Pronóstico
En perros, más del 90% responden a la terapia con protocolo con melfalán, y más del 50% alcanzan una remisión completa. Una mejoría de los signos clínicos es esperada durante las primeras 3 a 4 semanas de tratamiento y una resolución en la hiperglobulinemia es esperada en 4 a 8 semanas después de haber sido iniciado el tratamiento. Una mejoría radiográfica de las lesiones óseas es esperada en larededor de 8 semanas o incluso mas de tratamiento. La mediana de supervivencia de perros con mieloma múltiple es aproximadamente de  1.5 años. Los pronósticos desfavorables incluyen hipercalcemia, insuficiencia renal, proteinuria de Bence Jones y lesiones osteolíticas extensas o en sitios de gravedad. En gatos el pronóstico no ha sido completamente establecido, sin embargo en mi experiencia, si la neoplasia no se presenta de manera agresiva y no presenta múltiples complicaciones, la supervivencia generalmente es mayor de 1 año.

Plasmacitomas solitarios extramedulares
Los plasmacitomas solitarios extramedulares se originan en tejidos blandos.  En ocasiones los plasmacitomas pueden aparecer en forma solitaria en hueso, sin embargo como antes fue mencionado, los plasmacitomas que se presentan en hueso de manera solitaria eventualmente, de no ser tratados, progresan hasta desarrollar un mieloma múltiple diseminado. La localización mas común de los plasmacitomas solitarios extramedulares de tejidos blandos son la piel (>85% de los casos), mucosa oral y bordes mucocutáneos, y mucosa colorectal. Con menor frecuencia, llegan a presentarse en esófago, estómago, intestino, bazo, hígado, genitales, útero, conjuntiva, globo ocular, cavidad nasal, laringe, tráquea y localización intracraneal. Los sitios cutáneos mas comunes son las extremidades, cabeza y orejas. Generalmente afecta perros de edad avanzada (>9 años). El plasmacitoma solitario extramedular cutáneo, de cavidad oral y colorrectal generalmente presentan un comportamiento benigno y la mayoría no reinciden después de la remoción quirúrgica completa. De manera ocasional, pueden llegar a presentar metástasis a nódulos linfáticos regionales, esto llega a ser mas frecuente en plasmacitomas localizados en esófago, estómago e intestino. También, de manera ocasional, la presentación puede darse de forma múltiple generalmente siendo parte de una presentación sistémica de mieloma múltiple. La mayoría de los plasmacitomas cutáneos aparecen como nódulos solitarios, elevados, homogéneos, de color rosado o grisáceo de 1 a 2 cm de diámetro (aunque pueden ser de mayor tamaño). Los plasmacitomas colorrectales generalmente causan hematoquezia, tenesmo y/o prolapso rectal. El diagnóstico de plasmacitomas solitarios puede ser establecido con citología, sin embargo en casos de neoplasias pobremente diferenciadas, la biopsia para histopatología e inminohistoquímica es necesaria para confirmar el diagnóstico. Los marcadores utilizados en inmunohistoquímica incluyen cadena ligera y pesada de inmonoglobulina (Ig), MUM-1/IRF4 y tioflavina T. También se puede utilizar la técnica de PARR, una técnica de reacción de polimerasa en cadena (PCR), que puede ser utilizada para confirmar el diagnóstico de plasmacitoma. El PCR amplifica el gen del DNA que codifica al receptor de antígeno clonalmente reordenado (en la región variable del receptor de membrana de los linfocitos). El término de PARR es utilizado para distinguirlo de otros tipos de análisis de PCR y de otros métodos para determinar clonalidad. En general, es recomendado excluir la posibilidad de presentación sistémica antes de decidir el tipo de tratamiento, sobre todo en caso de plasmacitomas solitarios localizados en otros sitios que la piel, mucosa oral o colorrectal, y deben incluirse hemograma, química sanguínea, radiografías y considerar, de ser indicado, una electroforesis sérica. El pronóstico de plasamacitomas solitarios extramedulares localizados en piel, mucosa oral o colorrectal es excelente después de la remoción completa de la lesión. La utilización de quimioterapia adyuvante, con melfalán y prednisona, está indicada en casos de remoción incompleta o presencia de metástasis. La radioterapia puede ser de gran utilidad en casos donde la cirugía no sea posible, sobre todo en casos de plasmacitomas solitarios de hueso, para el control local del dolor y del tumor, aunque en estos casos, la utilización de quimioterapia generalmente está indicada. Los plasmaciomas plasmablásticos o blásticos polifórmicos se consideran en general mas agresivos, por lo que en estos casos, la quimioterapia adyuvante debe ser considerada.

Protocolos para el mieloma múltiple en perros:

Protocolo melfalán /prednisona
Melfalán 6 a 8 mg/m2 PO cada 24 hrs por 5 días; el tratamiento se repite cada 21 días.
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.

Protocolos de reinduccion:

Protocolo con ciclofosfamida
Ciclofosfamida 200 mg/m2 PO cada 3 semanas
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.

Protocolo VACD
Doxorrubicina 30 mg/m2 IV día 1. (en perros <15 kg, la dosis es de 1 mg/kg)
Ciclofosfamida 200 mg/m2 PO o IV día 8.
Vincristina 0.5 a 0.6 mg/m2 IV día 15
Dexametasona 0.5 a 1 mg/kg PO, SQ o IV días 1, 8 y 15.

Protocolo con lomustina
Lomustina 60 a 70 mg/m2 PO cada 21 días.
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.

Protocolo con clorambucilo
Clorambucilo 20 a 30 mg/m2 PO cada 14 días.
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.


Protocolos para el tratamiento de mieloma múltiple en gatos:

Protocolo con ciclofosfamida
Ciclofosfamida 200 mg/m2 PO cada 21 días.
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.

Protocolo con clorambucilo
Clorambucilo 20 mg/m2 PO cada 14 días.
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.

Protocolos de reinducción en el gato:
Protocolo con ciclofosfamida
Ciclofosfamida 200 mg/m2 PO cada 21 días.
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.

Protocolo con melfalan
Melfalan 10 a 15 mg/m2 PO cada 14 días.
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.

Protocolo VACD
Doxorrubicina 1 mg/kg IV día 1.
Ciclofosfamida 200 mg/m2 PO o IV día 8.
Vincristina 0.5 mg/m2 IV día 15
Dexametasona 1 mg/kg PO, SQ o IV días 1, 8 y 15.

Protocolo con lomustina
Lomustina 50 mg/m2 PO cada 21 días.
Prednisona 40 mg/m2 PO cada 24 hrs por 7 días, continuado por 20 mg/m2 PO cada 48 hrs.




martes, 24 de mayo de 2011

Osteosarcoma en Perros

Osteosarcoma en Perros



Generalidades
Osteosarcoma es la neoplasia maligna primaria del hueso más común en el perro. Se caracteriza por un comportamiento local muy agresivo con un alto potencial de causar metástasis, siendo los pulmones el sitio más común de presentación de metástasis. Existe una predisposición de las razas grandes en desarrollar esta neoplasia como San Bernardo, Gigante de los Pirineos, Lobero Irlandés, Gran Danés, Cobrador Dorado, Doberman Pinscher, Pastor Alemán, Rottweiler y Greyhound, entre otras razas con peso mayor a 25 kg. El osteosarcoma es la neoplasia que se presenta con mayor frecuencia en perros de raza Greyhound.  El osteosarcoma puede afectar a perros de cualquier edad, sin embargo la mayoría de los casos se presenta en perros de edad media a avanzada. El sitio anatómico más frecuente de presentación es la metáfisis de huesos largos de las extremidades como fémur, radio, húmero y tibia, siendo los sitios más comunes de presentación el radio distal, húmero proximal, tibia proximal, fémur distal y tibia distal. El osteosarcoma también puede aparecer en otros sitios del esqueleto apendicular, así como en el esqueleto axial. Es importante considerar otras neoplasias malignas como diagnósticos diferenciales como condrosarcoma, hemangiosarcoma, sarcoma histiocítico, fibrosarcoma, entre otros sarcomas, y sobre todo si la lesión se encuentra en un sitio atípico de presentación, otras neoplasias primarias de hueso o lesiones metastáticas de otra neoplasia primaria deben ser consideradas como carcinoma prostático, carcinoma transicional de vejiga, carcinoma mamario y hemangiosarcoma, entre otras. La presencia de lesiones benignas como osteomielitis (bacteriana o fúngica) pude ser considerada como diferencial tomando como base la historia clínica, signos clínicos, hallazgos radiográficos, citológicos y/o histopatológicos.

Signos Clínicos
Los signos clínicos en su inicio, generalmente son claudicación de la extremidad afectada, y presencia de dolor e inflamación de la zona del sitio afectado, que puede llegar a desarrollarse hasta presentar claudicación severa y fractura patológica. Debido a que en algunos casos la evidencia de dolor y/o claudicación puede darse de manera aguda y muchas de las razas comúnmente afectadas suelen tener otros problemas ortopédicos, con frecuencia cuando un examen ortopédico detallado no es realizado, se puede llegar a diagnosticar algún otro problema ortopédico (concurrente o inexistente) y la presencia de la neoplasia no es detectada o sospechada. Por esto siempre es recomendado realizar un examen ortopédico detallado para detectar la zona de dolor y no simplemente asumir que la causa de dolor se debe a algún otro problema.

Diagnóstico
El diagnóstico tiene como base los hallazgos radiográficos, típicamente caracterizados por la presencia de lesiones líticas-proliferativas en la metáfisis del hueso afectado; sin embargo, un estudio citológico y/o histopatológico de la lesión debe de ser realizado para confirmar el diagnóstico. En la mayoría de los casos la citología realizada después de un aspirado de la zona lítica (en ocasiones debe ser guiado a través de ultrasonido) es de gran utilidad para establecer el diagnóstico de la presencia de una neoplasia maligna. Si el diagnóstico de malignidad es confirmado citológicamente, generalmente una biopsia prequirúrgica no es necesaria. Si la posibilidad de osteomielitis es considerada, una biopsia prequirúrgica para histopatología y cultivo deberán de ser realizadas para confirmar el diagnóstico, al menos que se haya decidido, independientemente de la causa, a la amputación como mejor opción de tratamiento. Antes de realizar biopsias prequirurgicas es importante considerar el posible riesgo que existe de causar una fractura debido al procedimiento. La lesión ósea siempre debe de ser remitida en su totalidad para su estudio histopatológico y confirmar el diagnóstico, después de haber sido removida quirúrgicamente (amputación).  La evaluación clínica de un paciente con osteosarcoma incluye un examen físico completo (incluyendo una evaluación ortopédica), radiografías del sitio afectado, radiografías torácicas, hemograma, perfil bioquímico, examen general de orina y aspirado de nódulos linfáticos regionales de encontrarse aumentados de tamaño. De tener acceso y de ser posible, idealmente se recomienda realizar una scintigrafía ósea con el fin de localizar posibles lesiones metastáticas en otros huesos (esta prueba no se hace de manera rutinaria en todos los hospitales). Las radiografías torácicas deben de ser realizadas con tres vistas: lateral izquierda, lateral derecha y ventrodorsal (o dorsoventral). Al momento del diagnóstico, la evidencia de metástasis pulmonares solamente es detectable en la minoría de los caos (menos del 10%); sin embargo se considera que aproximadamente más del 90% de los casos presentan metástasis pulmonares a nivel microscópico. Los perros con detección clínica de metástasis pulmonar, presentan un pronóstico desfavorable.  Así mismo, los pacientes con presencia de metástasis a nódulos linfáticos regionales, también presentan un pronóstico desfavorable.

Tratamiento
El tratamiento de elección para osteosarcoma apendicular consiste en la amputación de la extremidad afectada con el fin de controlar localmente a la neoplasia y control del dolor. Debido a las características agresivas de esta neoplasia y al alto potencial de metástasis (más del 90% de los casos presentan metástasis microscópica al momento del diagnóstico), la quimioterapia adyuvante después de la amputación debe de ser integrada en todos los casos. La media del tiempo de sobrevivencia en perros tratados únicamente con amputación (sin quimioterapia) es de aproximadamente 4 meses, y sólo alrededor de un 10% de los pacientes viven más de 1 año después de cirugía; mientras que los perros tratados con cirugía y quimioterapia tienen una media del tiempo medio de sobrevivencia de aproximadamente 1 año y alrededor de 20 % de los perros viven más de dos años. La quimioterapia generalmente es administrada por un total de 5 a 6 ciclos de tratamientos. Los fármacos recomendados para el tratamiento del osteosarcoma son el carboplatinoa y la doxorrubicinab. Los protocolos utilizando estos medicamentos como único agente o en combinación, presentan resultados similares. El cisplatino es y ha sido recomendado por otros autores; sin embargo debido a que el carboplatino no es nefrotóxico (en pacientes que no tengan enfermedad renal) como el cisplatino y parecen tener efectividad similar, no recomiendo el uso del cisplatino y aconsejo la utilización de carboplatino. 

Tradicionalmente, no se ha recomendado administrar terapia de mantenimiento para osteosarcoma; sin embargo, la utilización de quimioterapia metronómica como terapia antiangiogénica, o bien el uso de medicamentos antiangiogénicos como los inhibidores de los receptores de la tirosina kinasa R-PDGF y R-VEGF, puede tener un beneficio como mantenimiento para controlar el desarrollo de posible enfermedad residual microscópica después de haber sido terminado un protocolo con carboplatino o doxorrubicina. Como terapia metronómica se recomienda la utilización de agentes quimioterapéuticos alquilantes en dosis baja, como el clorambucilo (4 a 5 mg/m2 PO lunes, miércoles y viernes) en conjunto con un antiinflamatorio no esteroidal (AINE).


Algunos pacientes con osteosarcoma apendicular (lesión localizada en la metáfisis distal del  radio) pueden ser candidatos a una cirugía salvando la extremidad afectada, en lugar de la amputación, utilizando un aloimplante de hueso u otro material. En estos pacientes, también es recomendado administrar quimioterapia adyuvante después de cirugía. Más del 40 al 50% de los pacientes que son sometidos a este tipo de cirugía presentan complicaciones como infección secundaria, resorción del aloimplante óseo o fractura del implante, entre otros, y en muchos de estos, la amputación acaba siendo recomendada. Los resultados de supervivencia entre pacientes donde es realizada una amputación y pacientes en donde es realizada una cirugía con salvamiento de la extremidad, tratados con quimioterapia adyuvante, son similares. 

Cuando la amputación o una cirugía con salvamiento de la extremidad no son una opción debido a las características del paciente, como sobrepeso severo, otros problemas ortopédicos (como una enfermedad articular degenerativa considerable en otras articulaciones o la presencia de la ruptura de un ligamento cruzado craneal en otra extremidad), problemas neurológicos considerables o presencia de metástasis, es necesario controlar el dolor. Se puede llegar a considerar la utilización de radioterapia paliativa para el control del dolor (y parcialmente de la neoplasia), que consiste en 3 a 4 tratamientos (8 a 10 Gy) semanales. Aproximadamente la radioterapia paliativa es eficiente en controlar el dolor en un 85% de los casos y la duración del control del dolor generalmente es solamente de 2 a 3 meses. Se recomienda dar en conjunto tratamiento médico paliativo para el dolor y quimioterapia para retrasar el desarrollo de la neoplasia. En algunos, cuando el dolor es controlado con radioterapia paliativa, existe el riesgo de presentarse una fractura patológica debido a que los pacientes vuelven a utilizar la extremidad afectada. Como terapia médica paliativa se recomienda una terapia multimodal incluyendo pamidronato endovenoso cada 3 semanas, antiinflamatorios no esteroidales (AINEs), tamadol y gabapentina.c


aProtocolo con carboplatino:
Carboplatino 300 mg/m2 EV
El ciclo es repetido cada 21 días por 5 a 6 tratamientos.

bProtocolo con doxorrubicina:
Doxorrubicina 30 mg/m2 EV.
El ciclo es repetido cada 14 días por 5 tratamientos

cProtocolo médico paliativo:
Quimioterapia: Protocolo con carboplatino o doxorrubicina.
Pamidronato 1 mg/kg administración lenta EV durante 2 hrs cada 3 semanas
Anti-inflamatorio no esteroidal (AINE) a la dosis recomendada.
Tramadol 1-4 mg/kg PO cada 8 a 12 hrs.
Gabapentina 3 mg/kg PO cada 24 hrs.
 
Protocolos de mantenimiento (Quimioterapia metronómica):

Quimioterapia metronómica
Clorambucilo 4 a 5 mg/ m2 PO lunes, miércoles y viernes.
+ AINE (dosis recomendada)



martes, 10 de mayo de 2011

Sarcomas de Tejidos Blandos en Perros


Sarcomas de Tejidos Blandos en Perros




Los sarcomas de tejidos blandos (también llamados neoplasias de células fusocelulares o mesenquimales) son un grupo heterogéneo de neoplasias que afectan tejidos blandos de origen mesenquimal y que constituyen aproximadamente el 15% de las neoplasias cutáneas/subcutáneas en el perro. En perros, el desarrollo de algunos sarcomas se ha relacionado con un previo proceso inflamatorio como radiación, trauma, cuerpos extraños, implantes ortopédicos y parásitos (Spirocerca lupi). La mayoría de estas neoplasias aparecen en perros de edad media a avanzada y su clasificación tiene como base el que comparten una apariencia patológica y comportamiento clínico similar. Estas neoplasias son originadas a partir de tejido mesenquimal como tejido mmuscular, neurovascular, fascial, tejido fibroso y adiposo. Las neoplasias dentro de este grupo incluyen: fibrosarcoma, tumor de la vaina nerviosa periférica (neurofibrosarcoma, schwannoma), hemangiopericitoma, mixosarcoma, liposarcoma, sarcoma de células sinoviales, leiomiosarcoma y rabdomiosarcoma.  Algunos autores incluyen al sarcoma histiocítico (en su forma diseminada recibe el nombre de sarcoma histiocítico diseminado o histiocitosis maligna) dentro de este grupo; sin embargo esta neoplasia tiene su origen a partir de células histiocíticas y su correcta clasificación es dentro de las neoplasias de células redondas; además de que su comportamiento clínico difiere sobre el grupo de sarcomas de tejido blando. Un tumor con clasificación controversial dentro de este grupo es el histiocitoma maligno fibroso, el cual por algunos autores es clasificado como un sarcoma histiocítico; sin embargo otros autores señalan que se desarrolla a partir de un componente mesenquimal maligno; por lo que en ocasiones es considerado dentro del grupo de los sarcomas de tejido blando. El hemangiosarcoma es otro sarcoma de tejido blando que no se considera dentro del grupo de sarcomas de tejidos blandos, ya que en general tiene un comportamiento mucho más agresivo. El osteosarcoma y condrosarcoma tamboco están considerados dentro del grupo de sarcomas de tejidos blandos.

Los sarcomas te tejidos blandos comparten características similares en cuanto a su comportamiento biológico. Estos pueden ser originados en cualquier órgano, sin embargo el sitio más común es el tejido subcutáneo. Los sarcomas de tejidos blandos normalmente se presentan como un tumor de crecimiento lento en cualquier parte del cuerpo; sin embargo en algunos casos el crecimiento puede ser rápido. Generalmente son suaves a firmes, irregulares, lobulados y adheridos a tejido subyacente y en ocasiones a la piel. En los tumores de la vaina nerviosa periférica que afectan al plexo braquial o lumbosacro, generalmente causan dolor, claudicación, atrofia muscular y en ocasiones parálisis del miembro afectado. Los aspirados con aguja para citología son recomendados para establecer un diagnóstico presuntivo y excluir otras diferenciales como abscesos, quistes, lipomas o mastocitoma. Debido a que muchas de estas neoplasias pueden presentar necrosis e inflamación, con frecuencia se obtienen resultados inconclusos con citología y una biopsia incisional para histopatología es recomendada antes de cirugía para poder planear esta adecuadamente, con el objetivo de realizar una remoción completa con márgenes quirúrgicos apropiados. Las biopsias excisionales no son recomendadas ya que en la mayoría de los casos la remoción será incompleta y dificulta la realización de una segunda cirugía. La realización de imagenología avanzada antes de cirugía es ideal antes de que esta sea realizada para establecer con mayor claridad la localización del tumor y su invasividad. También se recomienda tomar radiografías torácicas (3 vistas) y exámenes de laboratorio prequirúrgicos. De encontrarse evidencia de metástasis, la opción de cirugía debe de ser reconsiderada. La cirugía con márgenes quirúrgicos completos es el tratamiento de elección. Se recomienda, de ser posible más de 3 cm de márgenes y en profundidad, al menos un plano tisular más allá de la localización del tumor.  El tejido removido quirúrgicamente debe de ser enviado completamente para su estudio histopatológico, confirmación diagnóstica, establecimiento del grado histológico y evaluación de márgenes quirúrgicos.


Grado
Diferenciación
Índice Mitótico
Necrosis
1
Bien diferenciado
0-9
No
2
Intermedia
10-19
<50%
3
Pobremente diferenciado
>20
>50%

Dependiendo de las características y grado histopatológico el uso de la terapia adyuvante es determinado. Si una remoción completa en un grado 1 y 2 (grado bajo) generalmente no es necesario realizar quimioterapia adyuvante; sin embargo en el caso de un grado 3 (o 2-grado alto) la utilización de quimioterapia sistémica utilizando protocolos que contengan doxorrubicina es recomendado por 4 a 5 ciclos. (Protocolo VAC, AC o doxorrubicina como único agente). Con la presencia de metástasis, el uso de quimioterapia paliativa es recomendado. En ocasiones la quimioterapia neoadyuvante es iniciada (2 ciclos antes de cirugía) con el fin de reducir el tamaño del tumor y facilitar la cirugía; sin embargo esta es efectiva generalmente únicamente en sarcomas de alto grado (grado 3 y 2-grado alto) y generalmente se obtienen remisiones parciales en un aproximado del 25 a 30% de los casos.

Si la remoción es incompleta, una segunda cirugía, siempre que esta sea posible, es recomendada. Si una segunda cirugía no es posible, la mejor recomendación es utilizar radioterapia para controlar la enfermedad local residual; esta es considerada ser curativa en más del 85% de los casos de grado 1 y 2 (grado bajo). En el caso de tumores de alto grado (grado 3 y 2-grado alto) la quimioterapia sistémica adyuvante es recomendada por 4 a 5 ciclos.

Una alternativa de tratamiento para sarcomas de tejido blando de grado bajo con remoción incompleta del tumor es la utilización de quimioterapia metronómica como terapia antiangiogénica, o bien el uso de medicamentos antiangiogénicos como los inhibidores de los receptores de la tirosina kinasa R-PDGF y R-VEGF. Como terapia metronómica se recomienda la utilización de agentes quimioterapéuticos alquilantes en dosis baja, como clorambucilo (4 a 5 mg/m2 cada 48 hrs o Lunes, Miércoles y Viernes)  junto con antiinflamatorios no esteroidales (AINEs). Otra opción, recomendada es utilizar ciclofosfamida (10 a 15 mg/m2 cada 48 hrs), sin embargo debido al riesgo de desarrollar cistitis hemorrágica estéril con el uso prolongado de ciclofosfamida, en la actualidad recomiendo utilizar protocolos con clorambucilo ( y no utilizar ciclofosfamida). De ser posible, es razonable utilizar toceranib (Palladia) tres veces por semana alternando con el clorambucilo. O bien, masitinib una vez al día junto la dosis metronomica de clorambucilo.

Otra opción de tratamiento para sarcomas de tejido blando de grado bajo con remoción quirúrgica incompleta es la utilización de quimioterapia intralesional (sublesional) utilizando 5-Fluorouracilio (150 mg/m2) en una dilución 1:1 a 1:2 con aceite de ajonjolí grado farmacéutico. El tratamiento es administrado por 4 tratamientos semanales continuados por 4 tratamientos bisemanales.



miércoles, 4 de mayo de 2011

Carcinoma de Celulas Escamosas en Gatos


Carcinoma de células escamosas en cavidad oral.

El carcinoma de células escamosas es una de las neoplasias que se desarrollan con más frecuencia en el gato; siendo la neoplasia en cavidad oral  más común de esta especie. Se ha encontrado que existe un riesgo incrementado en presentar esta neoplasia con el uso de collares antipulgas, exposición al humo de tabaco y consumo de comida enlatada; sin embargo se requieren de más estudios que corroboren estos hallazgos. Esta neoplasia es localmente muy agresiva y generalmente invade al hueso cuando se presenta en cavidad oral; y aunque a la presentación, la mayoría de los pacientes no presentan evidencia de metástasis, tiene la capacidad de causar metástasis.

Clínicamente algunos gatos son presentados por la presencia de una masa visible para el propietario, sin embargo muchos casos son presentados por anorexia, disfagia, halitosis, salivación y/o sangrado oral. La mayoría de los pacientes requieren de un examen detallado de la cavidad oral bajo sedación profunda o anestesia; bajo esta una biopsia incisional debe ser realizada para la confirmación histopatológica. La citología generalmente es de gran utilidad para establecer un diagnostico presuntivo. La evaluación física y citológica de los ganglios linfáticos mandibulares y radiografías torácicas también debe de ser realizadas.

La cirugía es el tratamiento de elección, mientras esta sea posible; sin embargo la mayoría de los gatos con cirugías radicales (maxilectomías o mandibulectomías) de la cavidad oral tienen inhabilidad para comer por varias semanas, meses o incluso permanentemente. Los pacientes pueden ser manejados con sondas de alimentación, sin embargo, su por lo general su recuperación no es fácil y su calidad de vida es seriamente comprometida. Yo recomiendo cirugía en casos donde la neoplasia sea rostral (rostral al colmillo) y no crucen la línea media; sin embargo, desafortunadamente el pronóstico es pobre, ya que la mayoría de los casos presentan lesiones caudales, sublinguales o faringe, por lo que la cirugía no llega a ser una opción. La quimioterapia y la radioterapia generalmente no son efectivas para control a largo plazo en este tipo de neoplasia. Aunque algunos casos llegan a presentar respuesta a radioterapia, el tiempo de sobrevivencia es similar a los casos que no reciben tratamiento; además de presentar una pobre calidad de vida, ya que esta generalmente esta no es mejorada. En casos donde la calidad de vida sea aceptable el tratamiento médico paliativo para control de dolor, inflamación e infección secundaria, +/- quimioterapia (con el fin de retrasar el desarrollo de la neoplasia), es recomendado. El uso con cautela de antiinflamatorios no esteroidales (AINEs) es recomendado mientras no haya evidencia de enfermedad renal y/o intolerancia gastrointestinal. En el pasado fue recomendado el uso de meloxicam en gatos; sin embargo recientemente, el uso de meloxicam ya no es recomendado por la Food and Drug Administration (FDA) en esta especie en EUA, sin embargo recientemente la FDA aprobó el uso del robenacoxib en gatos. Aunque la recomendación de la administración por parte del laboratorio es por corto plazo (6 días), potencialmente este medicamento así como de otros inhibidores con selectividad de COX-2, pueden ser una alternativa más segura a largo plazo de manera paliativa. Independientemente del AINE utilizado, es importante monitorear la función renal en todos los casos así como efectos gastrointestinales. Como parte del tratamiento paliativo, en conjunto con AINEs, se recomienda utilizar tramadol, gabapentina o amantadina y antibióticos. Adicionalmente, la quimioetareapia paliativa puede ser dada utilizando agentes como carboplatino, gemcitabina, mitoxantrona o doxorrubicina. Si la quimioterapia es utilizada en conjunto con AINEs, se recomienda suspender el AINE 72 hrs antes y después de la quimioterapia. Una reciente opción, que ha llegado a demostrar cierta eficacia en algunos casos, es la utilización de los inhibidores de la tirosina kinasa como el masitinib o el toceranib que actualmente se encuentran disponibles en algunos países. Aun hace falta la evaluación de la eficacia así como dosis ideal y efectos adversos de estos medicamentos como únicos agentes o en combinación con otros tratamientos para el tratamiento del carcinoma de células escamosas en gatos. Si la calidad de vida del paciente se encuentra severamente afectada, la eutanasia humanitaria debe ser ofrecida como una opción para evitar el sufrimiento.

Carcinoma de células escamosas cutáneo (superficial)

El carcinoma de células escamosas generalmente ocurre en piel que no presenta pigmento y la mayoría de los casos son causados por la exposición solar (radiación ultravioleta). Debido a esto, es de suma importancia evitar la exposición a la luz solar en el control y prevención de las lesiones en gatos predispuestos o que hayan presentado la enfermedad. La localización más frecuente de las lesiones es el plano nasal, párpados y orejas. Las lesiones generalmente son ulcerativas que inician como costras superficiales; por lo general esta neoplasia es localmente agresiva y rara vez causa metástasis; y el grado de invasión local es un factor importante para el pronóstico, debido a que la respuesta a la terapia es mucho mejor en lesiones in situ (carcinomas que no han invadido mas allá de la membrana basal) que en lesiones que han invadido la subdermis y tejido subcutáneo. El término Enfermedad de Bowen’s es utilizado para la presentación multicéntrica de lesiones in situ. Aproximadamente 30% de los casos presentan lesiones múltiples. La cirugía es el tratamiento de elección; pero si esta no es posible debido a la localización, la radioterapia es recomendada; las lesiones in situ y menores a 2 cm de diámetro tienen mejor pronóstico con cirugía o radioterapia. El uso de imiquimod tópico (crema al 5%) puede llegar a ser efectivo para el control de lesiones superficiales. Se recomienda aplicar el medicamento por las noches (evitar la exposición a la luz solar), dos a tres veces por semana, aseando la lesión antes de ser aplicado y 8 hrs después. Debido a que se debe evitar el lamido y la ingestión del medicamento, en ocasiones la localización de la lesión, imposibilita su uso. El uso de quimioterapia como único tratamiento, generalmente no es efectivo.No se recomienda el uso de 5-Fluorouracilo en gatos ya que es neurotoxico en esta especie.

 Dosis recomendada de fármacos quimioterapéuticos en gatos:  

Carboplatino: 10 mg/Kg IV cada 21 a 28 días 
Doxorrubicina: 1 mg/kg IV cada 21 días
Gemcitabina: 400 a 600 mg/m2 IV infusión por 2 hrs cada 14 a 21 días
Mitoxantrona: 5 mg/m2 IV cada 21 días 
Masitinib: 10 mg/kg cada 24 a 48 hrs 
Toceranib: 2.75 mg/kg dos a tres veces por semana (Lunes y Jueves o Lunes, Miércoles y Viernes)